Sacramento de la fortaleza

Unción de los enfermos

No es el sacramento del final. Es el del encuentro con Cristo
en el momento de la debilidad. El de la paz que sobrepasa
todo entendimiento y la fuerza que viene de lo alto.

Descubrir
El sacramento del amor

El cuerpo habla.
El amor responde.

El matrimonio no es solo una institución social ni un contrato. Es el lugar donde el cuerpo humano expresa su más profunda vocación: la de darse a otro por completo, libremente, para siempre. Eso es lo que hace de él un sacramento.

I

El don
esponsal

Teología del Cuerpo

El cuerpo humano no es solo materia. Tiene un lenguaje: habla de la persona, la revela, la expresa. Y en su masculinidad y feminidad, ese lenguaje apunta hacia el amor: hacia la capacidad de darse a sí mismo. No como pérdida, sino como cumplimiento. El matrimonio es el lugar donde ese lenguaje alcanza su forma más plena y más bella.

II

Comunión
de personas

Gaudium et Spes · FC 11

El ser humano no está hecho para la soledad. Está hecho para la comunión: para reconocerse en otro, para ser recibido y para recibir. En el matrimonio, dos personas distintas —con sus historias, sus nombres, su irrepetibilidad— forman una unidad que no borra a ninguna, sino que las lleva más plenamente a ser lo que son. Es un reflejo de la comunión trinitaria en el mundo.

III

Iglesia
doméstica

Lumen Gentium 11 · FC 49

La familia que nace del matrimonio cristiano no es simplemente una unidad familiar: es una pequeña Iglesia. El primer lugar donde la fe se vive, se transmite y se celebra no es el templo, sino el hogar. Los esposos son los primeros testigos del amor de Dios para sus hijos. La familia es misión.

"El cuerpo, y solo él, es capaz de hacer visible
lo que es invisible: lo espiritual y lo divino."

San Juan Pablo II · Teología del Cuerpo

El amor conyugal
tiene cuatro verdades

No son normas impuestas desde fuera. Son la descripción de lo que el amor conyugal es cuando es auténtico. Cuando falta alguna de ellas, algo esencial se ha perdido.

01 Primera verdad

Libre

El amor conyugal no nace del instinto ni de la costumbre. Nace de una decisión: la de elegir al otro. Y esa elección, para ser real, ha de renovarse cada día. Sin libertad no hay don; sin don, no hay amor.

Solo lo que se da libremente es verdaderamente dado.

02 Segunda verdad

Total

No se entrega una parte de uno mismo. El amor conyugal es la entrega de la persona entera: con su historia, sus miedos, su futuro. Sin reservas, sin cálculo. Es la forma humana más alta del don de sí mismo.

El amor que dice "todo menos esto" todavía no es total.

03 Tercera verdad

Fiel

La fidelidad no es una restricción del amor, sino su condición. Solo cuando el amor es para siempre puede la persona entregarse por completo, sin miedo a ser abandonada. La indisolubilidad no es una carga: es la forma que adopta el amor total en el tiempo.

Un amor que podría terminar mañana no puede darse del todo hoy.

04 Cuarta verdad

Fecundo

El amor verdadero no se cierra sobre sí mismo. Se desborda, genera vida, crea futuro. La fecundidad del matrimonio no se reduce a los hijos: es la capacidad de irradiar bien más allá de los dos, de hacer del hogar un lugar de acogida y de misión.

El amor que no se da al mundo acaba por consumirse a sí mismo.

Dar el paso

El amor
pide un comienzo.

Si queréis celebrar vuestro matrimonio en la parroquia, poneos en contacto con nosotros. Estaremos encantados de acompañaros en todo el proceso y resolver cualquier duda que tengáis.

"El hombre no puede vivir sin amor. Su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no lo experimenta y lo hace suyo propio."

San Juan Pablo II · Redemptor Hominis

El primer paso es simplemente contactarnos. Estaremos encantados de explicaros todo: documentación necesaria, plazos y cómo será el proceso.

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